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Nevado del Cocuy, Ritakuwa Blanco por Dabeat Vargas

Salí por el norte de Bogotá, recorrí mas de 450 kilómetros de distancia, unas 11 horas de viaje en mi motocicleta para llegar a Panqueba, un pequeño pueblo de no más de 1.500 habitantes, paso obligado para quienes se dirigen a Güicán donde se encuentra el nevado mas extenso de Colombia.

Pasé por lugares que nunca había visto del departamento de Boyacá, pueblos de mi Colombia por cantidades. Alcancé a contar unos 8 donde solo se ve una gran iglesia rodeada por un reducido número de casas antiguas, pueblos azotados en el pasado por la guerra y que ahora parecieran disfrutar por un periodo de calma y tranquilidad.

En Panqueba descansé en la casa de un gran amigo para el otro día buscar la cima o el borde de nieve que ellos llaman. La idea era subir a Pan de Azúcar uno de los 18 picos de la Sierra Nevada del Cocuy, que a propósito no queda en el Cocuy si no en un pueblo más arriba llamado Güicán.

Por estar tomando fotos el día anterior no logramos registrarnos a tiempo y no pudimos subir a Pan de Azúcar, cosa que agradecí más adelante pues no estaba preparado para las 8 horas de camino que exigía este sendero. A cambio, subimos hacia Ritak’uwa Blanco, un camino de 4 horas hasta alcanzar los 4500 metros de altura. Los paisajes hermosos como ya era costumbre.

Nuestro guía, Efraín, un hombre de acero, firme en la subida se ofreció a llevar mis trípodes un par de kilómetros, ¿pues cuánto podría pesar el equipo que me dio por subir a rita Cuba? Trípode Manfrotto de aluminio bastante pesado para su tamaño, mástil Nodal Ninja en carbono (un poco de alivio), accesorios ninja, un dron que solo pude elevar hasta los 3.100 metros de altura pues las condiciones meteorológicas eran muy difíciles, la cámara y un par de lentes.

Era obvio que esto iba a jugar en mi contra y faltando unos 20 minutos de camino el cuerpo no me dio más y tuve que detenerme, las condiciones climáticas no eran las mejores el viento te bajaba lo que ya habías subido con gran dificultad así que con los dedos congelados decidí parar, relajarme un poco y disfrutar del paisaje conteniendo la tristeza de no haber llegado hasta la cima.

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